Como lo indica su nombre, la bomba sumergible no funciona si no está sumergida en un líquido.
Así, la bomba de agua sumergible cumple la función de presionar el agua hacia la superficie, en lugar de absorberla desde el suelo como hacen las bombas de agua que están en la tierra.

La mayoría de las bombas sumergibles tienen diseños cilíndricos largos con un diámetro que va de 3 a 5 pulgadas (7,5 a 12,5 centímetros) y a 2 o 4 pies (61 a 122 centímetros) de largo. Este tipo de bombas tienen un motor sellado herméticamente unido al cuerpo de la misma. Esto con el único objetivo de evitar que el agua ingrese al motor de la bomba y cause un cortocircuito.

La ventaja principal que tienen ante las bombas de tierra es que tienen menos problemas técnicos, ya que las bombas que no se sumergen tienen que absorber el agua hacia fuera, mientras que las bombas sumergibles tienen menos problemas y tienen una duración de hasta 25 años.

Las bombas que están en el suelo pueden tener un problema de cavitación, un problema mecánico común que se causa por la alta elevación de la bomba en relación a la superficie del agua. Este tipo de problemas no se presentan en las bombas sumergibles. Además, estás bombas, al estar sumergidas, hacen menos ruido.